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Biografía

Devórame otra vez: auténtico pornfood

los dientes del corazon

Tras el festival Film and Cooks de Barcelona, Tenerife estrena su Festival Internacional de Cine y gastronomía y, para ir abriendo boca, inaugura una exposición fotográfica en La Laguna con lo más granado de la fotografía gastronómica: Del bodegón al Porn Food. Me pongo al día a través de la red ( la radio dice que no hay presupuesto para enviarme a Las Afortunadas. Nunca hay presupuesto para nada) y descubro que hay quien cree que para ponerse verraco hay que contemplar un melocotón con forma de nalga, un huevo chorreando clara, un ajo-culo, un triangulito de azafrán, etc, etc. Las fotos son geniales, pero el efecto que persiguen es, al menos, en mi caso, más bien nulo.

Me acuerdo de las Recetas Inmorales de Montalbán y de la entrevista que concedió a Nativel Preciado:

En cierta ocasión me dijo Dalí que con Greta Garbo sólo se podía comer lenguado a la plancha. Entonces me puse a pensar qué comería yo con determinadas mujeres. De ahí surgió la idea de asociar la erótica con la gastronomía. Así como existen las asociaciones de ideas, también se dan las asociaciones totalmente arbitrarias entre guisar, comer y amar.

Estamos de acuerdo.

Me acuerdo del genial primer premio Sent Soví : las Memorias Gastronómicas de Giacomo Casanova en el libro que Marina Pino tituló Un feroz Apetito y entresaco un fragmento de sus memorias:

Me encerré en mi cuarto, me desvestí y me eché en la cama. Me fingí enfermo. Por la tarde fue a verme y me dejó un paquetito al darme la mano. Cuando lo abrí, a solas, descubrí que había querido reparar su avaricia regalándome unos mechones larguísimos. Con ellos me hice un cordón muy fino, en uno de cuyos extremos hice poner un lazo negro, para poder estrangularme si alguna vez el amor me llevaba a la desesperación. El resto lo corté con unas tijeras, lo reduje a un polvo muy fino y le encargué a un confitero que en mi presencia lo mezclase con una pasta de ámbar, azúcar, vainilla, cabello de ángel, alquermes y estoraque. Aguardé a que las grageas estuvieran dispuestas antes de irme. Las guardé en una preciosa bombonera de cristal de roca, y cuando la señora F. me preguntó su composición le dije que tenían algo que me obligaba a amarla.

Me acuerdo también de las becadas en agua de rosas de cómo Agua para Chocolate; y de las sardinas  asadas que Camba  aconsejaba comer sólo  con  amigas golfas mojando pan en el aceite de ajo y perejil,; de los pies de cerdo gelatinosos que preparaba mi madre con su picada y su punto de guindilla: era una comida muy, muy marrana, en la que cada cual se chupaba los dedos como podía y se limpiaba la pringue de la comisura de los labios a salivazo limpio. Y  me acuerdo del cartero, del que llega a casa mientras tienes las manos embadurnadas  de harina y un calor que  te derrite los sesos…..

Mientras, leo también en la red  ( no hay presupuesto para mi viaje ) que en Donostia hablan y hablan de cocina con Rojas Marcos, Subijana, Aduriz, José Antonio  Marina, etc.  Una mezcla de autoajuda, filosofía, psiquiatría y cocina. ¿Por qué no? Si da dinero…..

Abro un blog que mi amigo Floro Azqueta, fotógrafo él también,  me envía, para que me entere, de lo que es hacer bien las cosas. Se le agradece.

http://www.whatkatieate.blogspot.com/

Y entonces, después de ver esos guisotes sobre rústicas mesas, esas primitivas cazuelas,  y esas tartas rojas y pringosas, esos animales en campiñas  inmensas donde retozar al sol, esas…..se despierta en mí la bestia:

¡Antonio, ven a ayudarme a hacer la cena!

Hoy vamos a comer auténtico pornfood:)


1 comentario
atable

marzo 18, 2011 @ 09:47

Reply

Casanova decía que para poder amar necesitaba una mujer con buen apetito y mejor conversación. La fotografía no existía entonces, ni falta que le hacía al veneciano. Ahora pienso que la cocina italiana siempre me ha parecido de lo más sensual, la gente come como si le fuera la vida en ello, sin remilgos. Aún recuerdo el escándalo que me montó un camarero en Roma cuando le dije que no quería postre. ¡Se perdían el espectáculo de ver a una señora rechupeteando una cuchara!
Por cierto, hoy no tenía pies de cerdo, pero me he atrevido con una variante del fricandó preparada con secreto ibérico previo fondo de carne al estilo Hofmann. Yo creo que habrá ovación y vuelta al ruedo, pero no pienso contarlo:)

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Por Ines Butrón
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