Esta cocina que resistió un invierno más a golpe de caldos y cazuelas, pide a gritos un batido de color, como un vestido de fiesta mayor.

Frescos, sugerentes, llenos de  vitaminas y minerales,  hortalizas frescas y frutas,  son  un aporte seguro de nutrientes  básicos durante el verano, pero también para los niños que  desdeñan la fruta,  los ancianos que se deshidratan con facilidad, las mujeres que buscamos la perfecta dieta antiaging ,  incluso las personas que sufren la  horrorosa inapetencia de los tratamientos de quimioterapia.

Las sopas frías, tan variadas en nuestra gastronomía ( salmorejos, gazpachos, ajosblancos, etc), permiten jugar con gran cantidad de verduras, hortalizas y frutas. Son perfectas para quien sienten pereza ante una ensalada, puedes dejarla preparada con antelación para tomarla bien fría después de la playa o  para aquella cena ligerita  en la que no quieres caer en la tentación de los fritos, las tortillas ultracalóricas o las montañas de helado. Y, si caes de bruces en ella, al menos, un batido ligero o una buena sopa fría entre tanta caña y tanta patata brava,  le hará  un buen favor a tu hígado, a tus riñones y a tu piel.

Yo he añadido un ingrediente más a estos tres batidos y a nuestra sopa fría por excelencia: el gazpacho.   Acabo de descubrirlo y estoy como niña con zapatos nuevos. En Ingredíssimo hay tantas variedades que puedes  convertir un plato, una sopa o un postre en una sorpresa,  en algo distinto que te distinga a tí y a tu capacidad de hacer disfrutar a los  comensales con tu cocina. Con un simple toque cambias el color, el sabor o la  textura  de algo inicialmente sencillo, le añade  un toque de personalidad, un divertimento propio del buen tiempo.

Estas son mis recetas, pero las posibilidades son infinitas. Ya sabes:  anota, prueba, mezcla y sé feliz.

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